Espinacas Gratinadas a la Crema

Adela Tórrez Briseño

Descubre cómo dominar la receta de espinacas gratinadas a la crema, una guarnición clásica y reconfortante perfecta para cualquier ocasión en tu mesa.

Este plato combina la sencillez de las verduras con la opulencia de una salsa bechamel bien ejecutada. Es una opción versátil que puede elevar un menú diario o complementar una cena especial.

Aprender los puntos clave de su preparación, desde el tratamiento de la espinaca hasta el dorado final, asegura un resultado profesional. Analizaremos cada fase para lograr la textura y el sabor deseados.

Receta Fácil de Espinacas Gratinadas a la Crema

Ingredientes principales y cantidades necesarias

Para esta preparación utilizaremos aproximadamente 500 gramos de espinacas frescas, que se reducirán considerablemente al cocinarlas. Es fundamental pesar las espinacas una vez limpias y secas.

La base cremosa requerirá 50 gramos de mantequilla, 50 gramos de harina de trigo y 500 ml de leche entera para una consistencia adecuada. No olvidemos una pizca de nuez moscada y sal para sazonar.

Si se opta por la versión proteica, se necesitarán 200 gramos de pechuga de pollo cocida y desmenuzada. El queso para gratinar debe sumar unos 150 gramos, idealmente una mezcla que funda bien.

Preparación de la base cremosa (Bechamel)

Comenzaremos elaborando el roux, fundiendo la mantequilla a fuego medio y añadiendo la harina rápidamente para evitar grumos. Cocinaremos esta mezcla durante un par de minutos para eliminar el sabor a harina cruda.

Vertemos la leche, previamente calentada si es posible, poco a poco mientras removemos enérgicamente con unas varillas. La clave está en la paciencia para conseguir una salsa fina y homogénea.

Una vez que la bechamel haya espesado hasta cubrir el dorso de una cuchara, retiramos del fuego y ajustamos el punto de sal y pimienta blanca, añadiendo el toque de nuez moscada.

Cómo Cocinar las Espinacas Frescas Perfectamente

Blanqueado y escurrido de las espinacas

El blanqueado es esencial para reducir el volumen de las espinacas y fijar su color verde vibrante. Sumergimos las hojas en abundante agua hirviendo con sal durante apenas un minuto.

Inmediatamente después, las transferimos a un bol con agua y hielo para detener la cocción y preservar sus propiedades organolépticas. Este choque térmico es crucial.

El escurrido posterior debe ser minucioso, presionando suavemente con las manos o utilizando un paño limpio para eliminar todo el exceso de agua posible.

Picar y reservar las espinacas cocidas

Una vez secas, picamos las espinacas a un tamaño manejable, aunque la textura gruesa puede ser preferible para quienes disfrutan de sentir la hoja entera. Este proceso es menos crítico si se usan congeladas.

Si estamos planificando comidas para la semana, podemos preparar esta porción de espinacas con antelación. Estas quedan listas para incorporarse a nuestra bechamel en cualquier momento.

Si buscas inspiración para otros platos de vegetales saludables, te recomendamos explorar nuestras ideas de almuerzo ligeros.

Montaje de las Espinacas Gratinadas con Pollo

Integrando el pollo desmenuzado opcional

Si hemos decidido añadir pollo, este debe estar ya cocido, idealmente hervido o asado, y desmenuzado en hebras finas. Esto aporta una dimensión sustanciosa al plato principal.

Mezclamos el pollo uniformemente con las espinacas ya picadas y escurridas, asegurándonos de que no queden acumulaciones de un solo ingrediente.

Esta adición convierte la guarnición en un plato único, muy apropiado si buscamos opciones rápidas para una cena familiar nutritiva y completa.

Incorporación de queso a la mezcla cremosa

Tomamos una pequeña porción del queso rallado (unos 50 gramos) y lo integramos a la bechamel ya preparada, fuera del fuego. Esto ayudará a que la mezcla sea más untuosa y cohesiva.

Vertemos ahora la mezcla de espinacas y pollo sobre la salsa cremosa, removiendo con suavidad para que todos los componentes queden cubiertos de manera homogénea.

Es importante no sobrecalentar la mezcla una vez añadido el queso para evitar que la salsa se corte o pierda su textura sedosa.

El Secreto del Gratinado Perfecto

Temperatura y tiempo de horneado ideal

Precalentamos el horno a una temperatura media-alta, concretamente 200 grados Celsius con calor arriba y abajo, para asegurar un dorado rápido y uniforme. El tiempo inicial de cocción será de unos 15 minutos.

Es fundamental utilizar una fuente apta para horno, preferiblemente de cerámica o vidrio, que distribuya el calor de manera eficiente. La capa no debe ser demasiado gruesa para que se caliente por completo.

Durante este tiempo, la bechamel terminará de asentarse y los sabores se fusionarán mientras el plato alcanza una temperatura interna óptima.

El toque final con queso en la superficie

Transcurridos los primeros 15 minutos, retiramos la fuente con cuidado y esparcimos el resto del queso rallado por encima, cubriendo toda la superficie sin dejar huecos.

Volvemos a introducir la fuente al horno, esta vez activando la función de grill o potencia superior. Observamos atentamente, ya que este proceso solo debe durar entre 3 y 5 minutos.

El gratinado estará listo en cuanto se forme una costra dorada y burbujeante, indicando que los lácteos han caramelizado ligeramente, aportando la textura crujiente característica.

Consejos Prácticos para Espinacas Gratinadas Exitosas

Alternativas para hacer esta receta sin gluten

Para adaptar esta receta a dietas libres de gluten, la sustitución principal es la harina de la bechamel. Podemos usar maicena o harina de arroz en la misma proporción que la harina de trigo.

Es vital asegurarse de que la leche y cualquier otro ingrediente añadido, como el pollo desmenuzado, no contengan trazas de gluten. Revisar las etiquetas de los caldos es una práctica recomendable.

Si se busca una opción aún más sencilla, existen preparaciones de crema lista para cocinar que pueden simplificar el proceso, aunque el sabor casero se potencia con la bechamel tradicional.

Otros quesos recomendados para el gratinado

Si el queso tradicional no es suficiente, la combinación de Gruyère con un poco de Parmesano potencia el sabor umami y mejora la formación de la costra dorada. El Gruyère aporta esa nota ligeramente dulce y penetrante.

Para un sabor más potente y salino, se puede incorporar queso azul suave desmenuzado dentro de la mezcla cremosa. Debe usarse con moderación para no opacar el resto de los ingredientes.

Los amantes de la cremosidad pueden optar por añadir un poco de queso crema a la bechamel antes de incorporar las espinacas. Consulta nuestros consejos de cocina para más trucos de texturas.

Tiempos y Porciones de las Espinacas a la Crema

Tiempo total de elaboración paso a paso

La preparación de los ingredientes base, incluyendo el blanqueado y el escurrido de las espinacas, junto con la elaboración de la bechamel, requiere unos 20 minutos. Este tiempo es si se trabaja de forma simultánea.

El montaje de todos los componentes en la fuente y la adición de queso pre-horneado suma unos 5 minutos adicionales. La clave es tener todos los elementos listos antes de empezar a ensamblar.

El tiempo total de cocción en el horno, sumando el horneado inicial y el gratinado final, ronda los 20 minutos. El tiempo activo de manipulación es bajo, lo que facilita la organización del menú.

Rendimiento: ¿Para cuántas personas es?

Esta receta, con las cantidades especificadas, está pensada para ofrecer cuatro raciones generosas si se sirve como guarnición principal. Si es un acompañamiento secundario, puede estirarse hasta seis raciones.

Para calcular las necesidades de una comida completa, ten en cuenta que si añades pollo, el plato será más saciante. Esto lo convierte en una excelente opción para un desayuno o almuerzo de fin de semana.

Si necesitas escalar la receta, recuerda mantener la proporción de 1:1:1 para la mantequilla, harina y leche en la bechamel, ajustando el resto de ingredientes proporcionalmente.

Información Nutricional de las Espinacas Gratinadas

Contenido calórico y macronutrientes por ración

Considerando una ración media sin el pollo añadido, el aporte calórico se sitúa aproximadamente entre las 250 y 300 kcal por porción. La mayor parte de estas calorías provienen de las grasas de la leche y el queso utilizados.

En cuanto a macronutrientes, el plato aporta una cantidad moderada de proteínas gracias a los lácteos, y una cantidad significativa de carbohidratos simples provenientes de la harina de la bechamel.

Las espinacas, aunque nutritivas, ven mitigado su aporte vitamínico al cocinarse y mezclarse con salsas ricas en grasas, pero siguen aportando fibra dietética valiosa.

Consideraciones sobre sodio y grasas totales

El contenido de sodio puede ser elevado debido al uso de quesos curados y la sal añadida a la bechamel. Se recomienda reducir la cantidad de sal si se utilizan quesos ya muy salados.

Las grasas totales son el componente más significativo en esta preparación, siendo en su mayoría grasas saturadas si se utiliza mantequilla y leche entera. Para aligerar, se puede sustituir parte de la leche por leche semidesnatada.

A pesar de las consideraciones grasas, este plato ocasional se integra bien en una dieta equilibrada, siempre que las otras comidas del día compensen con menor densidad calórica.

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